India
Hospedar en 28 m²
Veintiocho metros cuadrados preparados para alquiler temporario: que el huésped abra la puerta, entienda dónde está cada cosa y quiera quedarse una noche más.

- Tipología
- Interiorismo residencial · alquiler temporario
- Programa
- Estar-comedor, dormitorio integrado, cocina abierta y baño con lavadero
- Superficie
- 28 m²
- Alcance
- Proyecto integral, carpintería a medida, iluminación, equipamiento y styling
- Paleta
- Blanco, madera clara, arena y terracota
El proyecto
- Varillado de madera claratabique divisor
- Blanco matemuros y cielorrasos
- Granito claromesada de cocina
- Terracota y linoalfombra y textiles
El encargo no era decorar un monoambiente: era convertir 28 m² en una unidad de alquiler temporario que compitiera con un hotel. Todo tenía que entrar —dormir, cocinar, comer, trabajar, lavar la ropa— y nada tenía que parecer apretado. El huésped llega cansado, con una valija, y decide en los primeros dos minutos si el lugar le gusta.
La pieza que ordena todo es un varillado de madera clara que va del piso al techo. Separa la cama del estar sin cerrarlo: define dos ambientes de verdad, pero deja pasar la luz de la ventana hasta el fondo y el aire entre varilla y varilla. Desde el sillón se intuye el dormitorio; desde la cama se sigue viendo el verde y las torres. Un muro habría dejado la mitad del departamento sin ventana y habría transformado el resto en un pasillo.
Los ambientes se completan con muebles que trabajan para dos o tres cosas a la vez: una mesa redonda para dos contra el ventanal, que sirve de desayunador y de escritorio; mesas bajas livianas que se corren con una mano; un escritorio angosto junto a la cama; luces colgantes en lugar de veladores, para dejar libres las mesas de luz. La cocina abierta suma desayunador y guardado hasta el techo, y el baño concentra ducha, lavarropas y termotanque detrás de una puerta vidriada que deja pasar la luz y no la mirada.
El resto es calidad que se toca todos los días: mesada de granito, azulejo biselado, ropa blanca y toallas de nivel hotelero, aire acondicionado, cafetera y wifi. Y los gestos que hacen sentir esperado a quien llega: perchero y valijero apenas se entra, amenities junto a la bacha, un libro sobre Buenos Aires en la mesa baja. En un departamento de esta escala el orden no se le pide al huésped: viene resuelto de fábrica.
¿Cómo se acondiciona un monoambiente de 28 m² para alquiler temporario sin que se sienta apretado?
Con un varillado de madera clara del piso al techo en lugar de un muro: separa la cama del estar y define dos ambientes reales, pero deja pasar la luz de la ventana hasta el fondo. Un tabique macizo habría dejado la mitad del departamento sin ventana. El resto lo resuelven muebles que hacen dos o tres tareas a la vez —mesa redonda que es desayunador y escritorio, colgantes en vez de veladores, guardado hasta el techo— y una terminación de nivel hotelero en todo lo que el huésped toca.













“Un huésped no mide los metros: mide la luz, el silencio y la calidad de lo que toca.”
Lorena Sevilla · Directora creativa